Un error que suelo cometer mucho hasta el día de hoy, es a la hora de describir a mis personajes, porque cuando los leo, suenan a npc's en lugar de sentirse vivos y con personalidades propias.
Un ejemplo básico sería...
En lugar de decir que tu personaje es un chico popular o carismático, es mejor mostrarlo o hacerlo sentir vivo, que represente esa popularidad a través de su forma de expresarse.
Más que leer: Él era un chico popular...
Preferiría leer una escena corta:
Matías caminaba por los pasillos de la escuela, rumbo al patio de recreo, conversando y riendo lado a lado con su mejor amigo.
—¡Chicos! ¿¡Jugamos a la pelota después!? —preguntó un chico, alzando la mano en señal de saludo.
—Ho, hola. —saludó tímidamente una chica.
—¡Mati! ¿Viste el partido de ayer? —otro chico lo abrazó por el cuello, colgándose de él, para mostrarle los resultados de tal partido, queriendo hablar del tema.
Y [personaje protagonista], externo a la escena, lo observó. Le llamó la atención cómo, sin buscarlo, llamaba la atención de los demás, admirando aquellas habilidades sociales de las que [pronombre: él/ella] carecía.
Solo es cuestión de imaginarnos aquellas escenas y de esta forma, incluso si el personaje solo está existiendo, comprendemos que es de cierta forma o tiene ciertos rasgos.
Si al principio resulta algo complejo o que no fluye, solo tenés que hacerte preguntas simples como: ¿de qué color es el piso? ¿Cómo ilumina la luz aquella escena en tu mente? ¿Cómo están posicionados los extras en la escena? ¿Es un lugar concurrido o más bien apartado? ¿Pueden escucharse los pajaritos o el murmullo de las personas? Y a partir de ello, podrías idear una escena más clara.
Me gusta el tipo de descripciones que hacen algunos autores de manera natural. A diferencia de un "era rubio de ojos azules", ¿no sonaría más poético y literario una descripción como "Deslizó sus dedos por los hilos dorados de su cabello, mientras sus ojos reflejaban el cielo al posar su mirada sobre [protagonista]".
Pero claro, son ejemplos demasiado básicos y errores que cualquiera puede cometer. Suena como algo absurdo, pero suele pasarme que leo mi primer borrador y tengo escrito esa descripción gráfica poco literaria o imaginativa de "el personaje era así, asá y ajá". Es más divertido formularlo, crearlo y conocerlo nosotros mismos a que te den una planilla de datos donde fríamente nos den toda la información como si de un paciente o experimento se tratara.
La Doncella de Plata.
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